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sábado, 25 de mayo de 2013

Pollo tikka masala

Me encanta probar las comidas típicas allá donde voy (siempre que no sea algo que me resulte repugnante), y en Inglaterra no dejaban de decirme que allí lo típico era un plato indio, la primera vez me lo tomé a broma pero luego visitando supermercados y viendo que lo vendían precocinado por todas partes empecé a creer que efectivamente si era un plato importante allí.  Como me moría de curiosidad y me encantan las especias, pues aquí me he puesto a buscar recetas, que he encontrado una gran variedad, pero la que más me ha convencido es la que encontré en el blog de http://cocinandoentreolivos.blogspot.com.es/. 



También os indico dónde he comprado algunos ingredientes no demasiado habituales en nuestra cesta de la compra. 


Ingredientes:

1/2 kg. de pechugas de pollo cortada en tiras (aprox.)
1 cta. de jengibre molido (lo compré en Mercadona)
2 dientes de ajo 
1 cta. de comino molido 
1 cta. de semillas de cilantro (lo compré en Hipercor)
1 cta. de sal
1/2  cta. de pimentón
1 cta. de cúrcuma (lo compré en Mercadona)
El zumo de medio limón
1 yogur natural
1 cebolla
1 cda. de tomate concentrado (lo compré en Mercadona)
1 cda. de garam masala (lo compré en Taste of América, también lo hay en Sabores del Mundo y seguro que en muchos sitios más)
1 lata de leche de coco (lo compré en Hipercor)
Aceite de oliva 

Preparación

En primer lugar cortamos las pechugas en tiras y las ponemos en un bol, yo las corté un poco más pequeñitas por si los niños querían comerlas, pero no quisieron ni probarlo.


Añadimos las especias (jengibre, comino, semillas de cilantro, pimentón y cúrcuma), la sal, los ajos bien machacaditos en un mortero o por el prensa-ajos y a todo esto le añadimos el yogur y el zumo de limón.




Lo mezclamos bien y dejamos que repose durante cuatro horas como mínimo, se puede dejar de un día para otro en la nevera y así cogerá incluso mejor el sabor.


Cuando vayamos a cocinarlo, ponemos un chorrito de aceite de oliva en una cacerola y añadimos la cebolla picada, la dejamos hacerse hasta que esté transparente.


Ahora es el momento de añadir el pollo que teníamos previamente marinado, también el tomate concentrado y la mezcla de garam masala, mezclamos bien y añadimos la leche de coco.




Ya hemos puesto todos los ingredientes, así que ya solo queda dejar que se cocine durante unos 15 ó 20 minutos a fuego suave.





Lo ideal para acompañarlo es un arroz basmati, a mi la mezcla me encantó.  El sabor es tipo al pollo al curry pero un poco más fuerte y se nota el toque del tomate, si te gusta este tipo de platos, no puedes dejar de hacerlo, es muy sabroso y seguro que repites.



lunes, 24 de diciembre de 2012

Vino especiado caliente (Mulled wine)

El pasado invierno estuvimos por los mercadillos navideños de Edimburgo y hacía un frío tremendo.  Por todas partes, tanto en los bares como en los puestos de la feria y del mercado alemán, había a la venta mulled wine y siempre había gente bebiendo ese vino caliente en tazas de loza.  Yo hubiese matado por un caldito o un chocolate caliente con ese frío, pero lo único caliente que había a raudales era ese vino especiado y al final caímos en la tentación.



Al llegar a casa me puse a buscar recetas, a probar e ir variando, al final ya dejé de seguir investigando pócimas por temor a caer en el alcoholismo culinario.  Aquí os dejo mi receta, hay que tomarlo bien calentito en invierno, está ajustada a mi gusto, ahora que cada uno la ajuste al suyo.

Ingredientes:

1 botella de vino tinto (750 ml.)
1/2 limón (la piel y el zumo)
1 naranja (la piel y el zumo)
30 gr. jengibre fresco en láminas
2 cápsula de cardamomo desgranadas
3 clavos
1 rama de canela
100 gr. de azúcar
1 cucharadita de miel
1 cucharadita de anís en grano
1 vaina de vainilla abierta

Preparación:

Cortamos la piel de medio limón y la de la naranja y el zumo de ambos.  

Pelamos y cortamos en láminas el jengibre, huele de maravilla, ¡cómo me gusta el jengibre!.  Desgranamos las cápsulas de cardamomo y añadimos el resto de los ingredientes a un cazo junto con el vino.  Acuérdate de abrir la vaina de vainilla para que salga su sabor y su aroma perfectamente.


Lo calentamos sin que llegue a hervir, sino se nos evaporará el alcohol. Yo lo he tenido durante unos diez minutos a fuego bajo y luego lo he tapado y lo he dejado reposar un par de horas para que infusionara todo bien.


Lo he colado con una manga, es muy fácil de encontrar, en los hipermercados, en las tiendas de todo a 1€, etc. y con un embudo lo he embotellado de nuevo.




Puede durar un mes en la nevera sin problema.

Para tomarlo, hay que calentarlo bien, sin que hierva, incluso se puede hacer en el microondas, lo suyo es tomarlo calentito.



Es fácil y rápido de hacer, espero que lo podáis compartir con vuestros seres queridos esta Nochebuena.





miércoles, 31 de octubre de 2012

Cake de calabaza

Parece que me he retrasado un poco con la publicación de la receta para Halloween, pero bueno, más vale tarde que nunca, si ya no os sirve para este año, puede ser para el siguiente o para cualquier otro momento porque es un cake muy otoñal.



La receta es de Fiesta Fácil, tienen recetas estupendas, y desde que lo hice por primera vez (hace ya unos años), siempre ha sido un éxito, si te gustan los bizcochos especiados, no dejes de probarlo, para merendar o desayunar con un café o un té en estos días de frío y lluvia, es estupendo, y al igual que el de zanahoria, si no lo dices, nadie nota el sabor a calabaza.

Ingredientes:

- 200 gr. de harina integral
- 40 gr. de polenta (harina maíz granulada)
- 1 cta. de bicarbonato
- 1 cta. de canela molida
- 1/2 cta. de jengibre molido
- 1/4 cta. de clavo molido
- 1/4 cta. de nuez moscada molida
- 1/4 cta. de sal
- 75 gr. de mantequilla
- 250 gr. de azúcar
- 250 gr. de puré de calabaza*
- 2 huevos
- 80 ml. de agua
- 50 gr. de pasas (opcional)
- 50 gr. de nueces + para decorar (opcional)

Preparación:

Lo primero, como siempre, ponemos a calentar el horno a 180ºC.

En un bol, mezclamos los ingredientes secos, la harina, la polenta, el bicarbonato, las especias y la sal.



En otro bol batimos bien la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar, una vez bien batido añadimos el puré de calabaza, los huevos uno a uno y el agua.



 Ahora añadimos el contenido del bol de ingredientes secos sobre el segundo bol que hemos preparado, tamizándolo bien.



Podemos añadir pasas y nueces al gusto de cada uno, yo les añadí 50 gr. de cada una y luego puse otras nueces por encima para adornar.


El molde tiene que estar preparado, para ello le untamos mantequilla y espolvoreamos con harina, también le podemos poner un poco de papel de hornear en el fondo y así luego saldrá mejor del molde.


Ponemos la anterior mezcla en el molde, lo alisamos un poco y en este caso le puse unas nueces por encima, esto es totalmente opcional.


Al horno a 180ºC durante aproximadamente una hora.

Dejamos reposar 5 minutos en el molde, desmoldamos y dejamos enfriar en una rejilla.

¡Listo para comer! si con el olor ya os habréis convencido a probarlo, seguro.

* El puré de calabaza puede ser ya comprado en lata (es el que he utilizado en este caso, lo encuentro en tiendas de comida extranjera) o puedes hacerlo asando un trozo de calabaza en el horno y luego triturándolo o también cociendo esa calabaza y luego haciéndola puré, yo la hago muchas veces en el microondas, en una bolsa de cocción al vapor y luego la trituro. También tengo que decir que asada tiene mejor sabor, pero es que en el microondas es tan rápido y tan cómodo que suele caer en la tentación de hacerlo ahí, además suelo aprovechar la calabaza que saco al vaciar y tallar la de halloween.



¡Listo para comer! si con el olor ya os habréis convencido a probarlo, seguro.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Tarta colibrí

Y para estrenar el libro de recetas que me regaló mi marido, se me antojó hacer esta tarta, pensé en lo jugosa que sería con la piña y el plátano y que así, los niños además de tomar un trocito de tarta para la merienda, también están tomando fruta.



Es una tarta procedente del sur de Estados Unidos, me encanta cocinar recetas de todas las partes del mundo, además de que los visitantes de este blog proceden de todos los continentes. El ránking de los cinco países que más nos visitan serían: España, Argentina, México, Estados Unidos y Chile, un saludo para todos ellos y para todo el resto.

Ingredientes:

Bizcocho:

- 1 lata de piña en almíbar (de 450 gr.)
- 150 gr. de harina
- 75 gr. de harina leudante (tipo bizcochona, es simplemente harina con levadura ya incorporada)
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- 200 gr. de azúcar moreno
- 45 gr. de coco rallado
- 3 plátanos maduros
- 2 huevos
- 180 ml. de aceite de girasol o de maíz

Glaseado:

- 30 gr. de mantequilla reblandecida
- 60 gr. de queso en crema (tipo Philadelphia)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 240 gr. de azúcar glas



Preparación:

Empezamos precalentando el horno a 180º y preparamos un molde cuadrado untándolo con mantequilla y espolvoreándolo con harina.

Escurrimos la piña todo lo que podamos, cuanto más sequita esté mucho mejor, la ponemos en un colador y presionamos un poco, luego la pasamos por la batidora, reservamos 60 ml. de su almíbar.


Pelamos 3 plátanos maduros (2 si son grandes) y los trituramos con el tenedor.



Ponemos en un bol los ingredientes secos, tamizándolos antes, la harina (las dos), el bicarbonato, la canela, el jengibre y el azúcar.

Añadimos el almíbar, la piña triturada, el coco rallado, los plátanos triturados, los huevos y el aceite y mezclamos bien.


Lo ponemos en el molde, de aproximadamente 23 cm. y lo llevamos al horno unos 40 minutos.



Luego, como siempre, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Antes de desmoldarlo conviene dejarlo reposar unos minutos para que no se nos rompa.

Una vez frío podemos cubrirlo con el glaseado, que hemos preparado de la siguiente manera...

Batimos la mantequilla que tendremos previamente a temperatura ambiente con el queso en crema y la esencia de vainilla hasta que quede esponjoso y le vamos añadiendo poco a poco el azúcar glas.



Ahora lo extendemos con una espátula o si prefieres puedes hacerlo con una manga para decorarlo mejor, yo simplemente lo extendí y le hice unas ondas con un tenedor.



 Si lo dejamos un ratito en la nevera, el glaseado se endurecerá un poco y tendrá mejor aspecto.

Espero que os guste, en mi casa no ha triunfado mucho, pero todo lo que sea añadir fruta o verdura a cualquier plato, me parece estupendo.



domingo, 29 de abril de 2012

Galletas de jengibre (Gingerbread cookies)

Siempre lo digo, me encanta el jengibre, no puedo remediarlo y las galletas de jengibre me pierden, sobre todo las caseras. Yo que estaba a dieta, acabo de tirarlo todo por la borda, me las pidió mi hija y no he podido decir que no, así que las hemos hecho y ya me he comido unas cuantas, no lo he podido remediar, ya solo con el olor al hornearlas se me cae la baba, son una de mis debilidades.



He probado varias recetas hasta que encontré la que me gustó y las hago muchas veces, no tiene que ser en Navidad, la mayoría de las veces que hago galletas y son bastantes, son estas, y es que a mis hijos les encantan hacerlas, les gusta decorarlas y luego comerlas, así que tenemos un buen entretenimiento para varias horas y estos días que llueve en Madrid, hemos estado entretenidos con las galletas un buen rato.

Con esta cantidad de ingredientes salen muchas galletas, aunque se pueden guardar en una lata y disfrutar de ellas varios días (nunca nos han durado mucho para comprobar cuanto durarían), si sois pocos puedes hacer menos cantidad, por lo menos la primera vez por eso de probarlas a ver si os gustan.

Ingredientes:

- 200 grs. de azúcar normal
- 100 grs. de azúcar moreno
- 250 grs. de mantequilla a temperatura ambiente (nunca sustituir por margarina)
- 1 huevo
- 75 ml. de miel
- 1 cucharadita de aroma de vainilla
- 500 grs. de harina (aproximado)
- 2 cucharaditas de jengibre molido (lo hay en Mercadona)
- 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal


Preparación:

Dejamos la mantequilla que se ablande a temperatura ambiente y la batimos bien con la mezcla de azúcar, la blanca y la morena hasta conseguir una pasta.


Añadimos el huevo y seguimos batiendo hasta que se integre bien, añadimos la miel y la vainilla y seguimos batiendo.


En otro bol mezclamos los ingredientes secos, que sería la harina, el jengibre, la nuez moscada, la canela, el bicarbonato y la sal y lo añadimos a la anterior mezcla de la mantequilla tamizándolo.


A mí me lleva 1/2 kilo de harina pero eso puede variar dependiendo de la harina, de la humedad en el ambiente, etc., así que es orientativo, si ves que la masa no se queda manejable, teniendo en cuenta que va a endurecer luego en la nevera, pues añadimos un poco más de harina, si vemos que se queda muy seca añadiremos menos.

La masa está blanda, manejable pero blanda, no podría casi cortarlo con un cortador, podría cortarlo pero se me desharía las forma al sacarlo, así que lo meto en la nevera como mínimo cuatro horas, o hasta que veamos que la mantequilla ha endurecido y la masa es mucho más dura.


Yo la suelo preparar de un día para otro. La meto en una bolsa de esas para congelar, la cierro bien y a la nevera.


Cuando la vayamos a utilizar, cortamos un trozo y la vamos estirando con un rodillo embadurnado en harina, igual que la encimera, si vemos que se nos pega, aunque la mayoría de las veces ni hace falta.

Si está muy dura con el calor de darle con el rodillo o amasarla un poco se ablandará enseguida.

Tiene que tener una dureza justa para poder trabajar bien con ella, por lo que iremos sacando trozos de la nevera para que no se nos vaya reblandeciendo toda.


Depende mucho de la temperatura de la cocina, si es verano o invierno. Por ejemplo a mí, que hoy ha hecho frío y en mi cocina se estaba fresquito, ni me ha hecho falta volver a meter nada en la nevera, saqué toda la masa y se me conservó perfecta de temperatura todo el tiempo, en verano no tiene nada que ver.


Si notas que las galletas una vez cortadas están demasiado blandurrias, mételas en la nevera antes de hornearlas para que luego no se desparramen mucho en el horno, en cambio si hace frío no se ablandarán mucho y no hace falta, también depende de cuánto la hayas manipulado. También he visto que algunas personas lo que hacen es estirar la masa cuando está recién hecha entre dos papeles de hornear para que no se pegue y así la meten en la nevera, al otro día la sacan ya fría y estirada y es cortar y listo, eso cada uno que lo haga como mejor le venga.  Hay incluso personas que una vez dada la forma las mete a congelar y luego al horno para que mantengan mejor la forma, yo nunca lo he hecho, como mucho a la nevera un rato y solo si hace mucho calor.


Hay que tener clara una cosa, es una masa cuya base es la mantequilla (nunca usar margarina) y la mantequilla varía mucho con la temperatura, así que sabiendo eso, sabremos que cuando esté muy blanda y no se pueda trabajar hay que enfriarla, si está muy dura y no se puede estirar hay que dejarla que suba un poco de temperatura.

Según las cortamos las vamos poniendo sobre papel de hornear que tendremos preparado ya sobre la bandeja del horno, yo solo tengo 1 bandeja así que tengo 2 trozos de papel para tenerlas preparadas, sale una hornada, las paso a la rejilla y pongo el papel que tengo preparado con las galletas cortadas y me quedo con el caliente que se enfría enseguida y sobre él voy colocando las siguientes, y así me va cundiendo bien. Si se pegan a la encimera y cuesta moverlas, yo utilizo una espátula, así no las deformo.


Hay que dejar un espacio entre unas y otras por si crecen un poquito en el horno.


Ponemos el horno a precalentar a 170º, y una vez caliente metemos la bandeja de galletas durante unos 15 minutos y las sacamos y ponemos sobre una rejilla a enfriar.


Atención, al sacar las galletas del horno, están blanditas, y al enfriar endurecen, que nadie se confunda al verlas blanditas pensando que no están hechas. Las dejamos enfriar del todo y ahí las tenemos, riquísimas, ahora a guardarlas en una lata de galletas para no comérnoslas todas enseguida.
Para decorarlas lo puedes hacer con fondant o con glasa aunque la verdad es que el sabor no es lo mismo, prefiero saborear una galleta sin ninguna decoración que con tanto azúcar que le mata el sabor. Pero a mis hijos les encanta decorarlas y no me queda más remedio que decorar unas pocas. Pinchando aquí podéis ver cómo decorar galletas con glasa real.


Como recompensa a todo el tiempo invertido y todo lo que hemos liado en la cocina, aunque ha sido ideal para un día de lluvia como hoy, mi hija me ha dicho ¡mamá, están deliciosas! y cuando ha visto las pocas que he decorado me ha dicho ¡mamá, están preciosas!, por lo que por mi parte, quedo ampliamente pagada por el trabajo.